Te doy la bienvenida a mi primer artículo con mucha emoción y a la vez intentando sentir paz al mostrarme tan vulnerable frente a ti, ya que prometo que aquí seré un libro abierto. La intención es que mis historias te inspiren para que te veas a ti reflejado en ellas 🙂

Antes de comenzar, ¿Tienes el espejo ya preparado para observarte?

A un lado del espejo estás tu y al otro estoy yo, entremos ya en el mood de sincronización, 3,2 1 Conectando….

Introducción: Vive en paz con tu alma:
Mi primer mensaje es el siguiente:

«El alma descansa cuando permites que tu luz atraviese todas tus capas y salga a la superficie».

El origen está en las partes más sombrías de nuestra alma escondidas en el subconsciente y dentro de ellas están las chispitas de luz que solo podremos ver si retiramos la oscuridad que las tapa.

Y te preguntarás… y Cuál es mi labor?

Atravesar toda esa oscuridad para conseguir la luz al final del túnel. ¿Sabes en invierno  que parecemos un muñeco Michellin con tantas capas de chaquetas?  y todas son una protección del frío, pues el alma se protege igual, necesita ir desvistiéndose para sentirse cada vez más liviana, con menos carga para cuando llegue su verano  esperado, poder mostrar la mayor transparencia e irradiar esa luz que brilla como el sol.

La transformación ocurre mientras nadie te ve:
En invierno estamos en la cueva con nuestras sombras. Nos enfocamos en nuestra sanación mientras nadie nos ve, a la luz de la luna, en la oscuridad de la noche, en el frescor del invierno. En los momentos más difíciles sacamos nuestra mayor fortaleza.
Tenemos una caja de herramientas para elegir cada utensilio en cada situación que se presenta, y darle forma como si estuviéramos tallando un arbusto.

El alma está muy viva y es atendida en privado, en silencio, es escuchada en medio de las nubes, de la tormenta y los rayos, y de repente se encamina para poder volver a la luz traspasando y sosteniéndose en cada clima porque fue creada para saberse sostener en cada momento. Cada pensamiento fugaz se va reconduciendo hacia la luz.Solo traspasando y experimentando todos los detalles de cada proceso el alma puede apreciar lo que se siente, y transformarse.

El cambio de pieles se acerca, y estamos en primavera, durante meses fueron cayendo escamas que ya estaban secas y no se sostenían. Éstas eran todos esos viejos patrones, todo lo que formaba parte de la oscuridad y murió durante el viaje, ahora ya no es visible, se esfumó.

Después de transitar la oscuridad se ve tu luz:
¡Y al fin llega el verano y sale el sol en paz!

Comienza a apreciarse tu nueva piel, la delicadeza, la ternura, la suavidad y la belleza de la nueva versión de ti.

Tu alma ahora sonríe porque no te rendiste ni en los momentos más tormentosos del invierno, fuiste resiliente y ahora llegó la hora de disfrutar el regalo de sentirte vivo, lleno de entusiasmo por aprender lo que tu alma anhelaba en lo más profundo, y ahora puedes ver, ahora puedes darle atención para potenciarlo, apreciarlo y elevarte.

Subes a la cima escalando sobre cada roca sintiendo como te sostienes, ya que tienes una base sólida dentro de ti que creaste en los momentos de crisis, en los que no te quedó otra que ser fuerte.
¡Qué importante fue el invierno donde te forjaste y que importante es el verano donde expandes lo que cultivaste!

Tu alma descansa porque entendiste que su sueño es estar en paz:
Hoy sabe que todos los días vives por llegar a ese estado, en coherencia con cada elección que haces tanto en invierno como en verano.

Sigue caminando con el alma abierta a cada viaje que se manifieste, vive con intensidad cada emoción, pensamiento, sensación a donde te lleve tu corazón. Y cuando digo viaje, no me refiero solo a lo físico sino a lo psíquico, entrégate a cada experiencia que la vida te ponga delante, aunque sea muy extravagante porque nunca sabes cuándo se viene la mejor parte.

Créeme que te puedes sorprender porque en cada desafío hay un río de corriente que puede desembocar en un lugar o en otro depende de tu elección y tu presencia en cada acción que realizas. Ya que como dicen los budistas, el karma es acción y de lo único que somos responsables es de nuestras acciones, el resto lo manejan las leyes del universo.

Dios hace su labor en consonancia con nuestra alma y cuando te haces consciente de esto y lo aceptas, dejas de luchar y ahí ya estás regresando a tu paz.

Feliz camino como guerrero de la luz.

Con amor,

Desi.

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